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Salir del zurrón
La clase de Religión
l problema de la Religión en las escuelas (como el de la Historia, Matemáticas o Lengua) no está en estas asignaturas en tanto que disciplinas del conocimiento o del espíritu. El problema que deberían analizar los sabios que inventan sistemas educativos es la clase de Religión, la clase de Historia, la de Matemáticas, etc. Porque hay una clara diferencia entre la Religión y la clase de Religión, entre la Historia y la clase de Historia… Hoy por hoy, con los problemas de indisciplina que existen en los colegios e institutos (yo los vivo a diario con alumnos desmotivados que ven al profesor como a un marciano de videojuego que ha llegado a la Tierra para imponer la ley marcial), con los problemas que tienen los profesores para que simplemente los dejen trabajar en su clase reconvertida en guardería, habría que ir a lo práctico y olvidarnos de las entelequias y estadísticas con que se baban los políticos, pero que tanto daño hacen a la educación de nuestros hijos. El problema de la Religión (y de lo demás) habría que analizarlo dentro del aula y no fuera, pues el hecho religioso podría resultar tan pernicioso para la formación de los alumnos como el hecho histórico o el matemático. En este sentido, la creencia en un ser superior que está por encima de todas las cosas, creador, y tal y cual, podría resultar tan nociva como el estudio de las barbaridades que hizo Adolph Hitler o, incluso, el Teorema de Pitágoras. “Esos dos tíos, queridos alumnos, eran unos señores muy antiguos que también tenían su propia secta”. ¿Deberíamos renunciar a la clase de Historia Contemporánea porque en ella sale toda una galería de monstruos, cuyo ejemplo podría descalabrar a los chicos? ¿Deberíamos renunciar al área de la hipotenusa, porque el tal Pitágoras era un fanático que inmolaba almas humanas en aras de un supuesto Orden Universal? Claro que no. Aquí lo que hay que analizar (insisto) es “la clase de”. Así, habrá que ver si es adecuada la formación del profesorado (no sólo su formación académica), qué tipos de actividades realizan en sus clases, si existe refuerzo de los padres, etc. Me consta que los profesores de Religión son, cuando menos, licenciados en algo (muchos de ellos en teología). Me consta que en la clase de Religión no se enseña catequesis desde hace ya mucho tiempo. Me consta que los profesores de Religión forman un grupo (de los pocos), que más se ha reciclado para afrontar las sucesivas reformas de la Reforma Educativa. Me consta que la clase de Religión es una de las pocas en que los alumnos entran en contacto directo con el estudio de valores y normas de conducta que, por obligación, deberían impartir todos los profesores en sus asignaturas. Y no todos lo hacen. Derivar el problema de la educación actual hacia estos cortafuegos, como el de la presencia de la Religión en la escuela, no es más que la maniobra de algunos para desviarnos el careto de otros problemas educativos más gordos. Mientras tanto, que las familias laicas sigan bautizando a sus retoños. Por si acaso.
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