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Lectores
Esta es mi tierra
Da vergüenza observar cómo el dinero de los canarios revierte en la burla más soez hacia el propio contribuyente. De último, los programas mal llamados magazines se esfuerzan con poca originalidad en reproducir la horma “Crónicas Marcianas” como único recurso de atracción del televidente. Y eso, al parecer, no lo ha obviado la Televisión Autonómica Canaria, “La Nuestra” —aunque yo diría, más bien, “La de Ellos”, por el uso tan sui generis que hacen del medio televisivo—. Causa verdadero estupor observar cómo en el programa “Mi Tierra” ofrecen una sección en la que un aprendiz de graciosillo, que no le llega a la altura del píloro al bufonesco Cárdenas de Tele 5, recorre la geografía Canaria buscando esos, al parecer, ejemplares de la idiosincrasia canaria con el fin de convertirlos en objeto de la más cruel chanza, befa y mofa —eso es lo que realmente, creo yo, consiguen con este despropósito de sección—. Que yo pague unos impuestos para que luego vengan unos señores a reírse en mi cara —y en público— es el colmo del cinismo y la desfachatez. Pero estas cosas ocurren cuando los objetivos de un medio público no es informar y educar a sus contribuyentes, sino rentabilizar presupuestos. Es, entonces, cuando entra en juego el todo vale en pro de mi trocito de carne fiesta en la parrilla televisiva. Así pues, aplicamos la receta mágica del mojo televisivo (“Salsa Rosa” + “Crónicas Marcianas” + “Gran Hermano” + “Fútbol” – “Programación Cultural” – “ Información Objetiva”) y ya tenemos el sancocho ideal para conseguir el objetivo mediático: tratar de ocultar el déficit económico bajo montañas de televisión basura, mientras el espectador asiste impasible a su propia degradación. Así va el mundo y Canarias.
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