Salir del zurrón

 

 

Pulgas de la Educación

 

 

A

la Educación Canaria le salen pulgas. La noticia de que han encontrado pulgas en un instituto santacrucero viene a confirmar ese franco proceso de invertebración al que se enfrentan todos los sectores educativos de las islas por iniciativa del Señor Ruano, Consejero de la Cosa, que, a falta de presupuesto (todo se lo llevan los docentes), se ha propuesto un nuevo sistema educativo-filosófico: el Cinismo. Como bien sabe la basca clásica (y algunos otros enteradillos), la palabra cinismo viene de una voz griega que significa “perro”, y un perro no es tal sin sus correspondientes pulgas. Así que el Señor Ruano quiere convertir a los estudiantes canarios (¡qué casualidad!, también viene de perro) en estólidos canes y regalarles un tonel para que se metan dentro a hacer la tarea como Diógenes de Sinope, un filósofo griego que vivía en la calle metido en su propio tonel, desde el cual criticaba a todo quisque, sobre todo a los burgueses de la época, entre los cuales estaba Platón que siempre reducía todo a la misma idea. Ahora el Señor Ruano, que de tonto no tiene ni una sola pulga, va a promover en la Cosa educativa un Neocinismo que empieza por las pulgas que ha cogido prestadas a otras consejerías. Véase, por ejemplo, la de Sanidad. Lo siguiente será promover un sistema de becas que consistirá en un puñado de vales a canjear por los viejos toneles de alguna empresa vitivinícola, que para éstos sí que hay perras (¡qué casualidad!, también viene de perro) y por qué será. Los cínicos de antes (entre los que se encontraban el tal Diógenes y su maestro Antístenes) entendían que la base de la felicidad y de la virtud se encontraba en el desdén por las normas sociales, en la renuncia a la riqueza, a la gloria y a todas las satisfacciones de los sentidos. Y es por eso que el Señor Ruano quiere promover ahora este Neocinismo, para anestesiarnos a todos con la picadura de la pulga y que luego le quede guita para construir reformatorios (por qué será). Estamos, pues, ante una nueva LOGSE, o como se llame, cínica y pulgosa, que preconiza la austeridad y la mansedumbre: que para repartir fama y riquezas ya está la televisión. Los anecdotarios históricos cuentan una acerca de Diógenes, que un soleado día recibió en su tonel la visita del mismísimo Alejandro Magno (por razones de espacio, no lo invitó a pasar) y éste le preguntó de qué modo podía ayudarlo. La respuesta de Diógenes fue simple y contundente: “Puedes apartarte para no quitarme la luz del sol”. Dicen que mientras se marchaba Alejandro, estupefacto, alcanzó a decir: “Si no fuera Alejandro Magno, me gustaría ser Diógenes”. Pues eso: si yo no fuera quien soy, me gustaría ser Ruano.

chm00000@teleline.es

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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