|
Salir del zurrón
Miniaturas del socialismo
on las ratoneras de treinta metros cuadrados que quiere fabricar El Zapatero se confirma esa tendencia última del socialismo español hacia la miniatura. Una miniaturización que ya empezó desde la época minimalista de El González con aquellos ministerios de la cosa ecológica que no dieron más que para unos bonsáis. Y es que los socialismos modernos, que están en franco proceso de gangrena ante los leucocitos del capitalismo, tienen que conformarse con idear esas miniaturas de sí mismo, ante la creencia (equivocada) de que los mejores perfumes van en frascos pequeños. Con este socialismo de miniatura, España se está convirtiendo en referente europeo en cuanto a política social, pues a El Zapatero se le ha ocurrido aplicar el método oriental, que por respeto a mis hijos voy a denominar “Plan Shin-Chan”. Siempre me ha llamado la atención esa capacidad de los orientales para aprovechar el espacio. Son tantos que, por ejemplo, en Japón no se fabrican camas, que es un mueble inútil, y todo el mundo duerme en el suelo sobre una esterilla de playa. Ahora, con los pisos de a treinta del Plan Shin-Chan no voy a poder comprarme esa cama que vi en Ikea, con su dosel y todo, y me tendré que conformar con la colchoneta en la que hago mi gimnasia. Y, de paso, ahorro, que esa es otra cosa que persiguen estos socialistas: que ahorremos dinero para poder hacernos socios del Canal Plus. A mi padre, que era socialista y nos crió en un piso de los de a treinta en La Verdellada, le hubiese gustado mucho esta política liliputiense de El Zapatero, y no habría parado de comerme la oreja diciéndome que él llevaba razón. Nos estamos convirtiendo, por méritos, en el país del sol naciente de Occidente (lo de los puntos cardinales. en el fondo, es algo relativo). Nos maravillamos cuando vemos por la telebasura que un japonés ha sido capaz de meter un Pentium 4 con grabadora de doble capa en la cabeza de un alfiler, pero mayor mérito tiene El Zapatero que será capaz de meter una familia obrera con cinco miembros en un piso de los de a treinta. Los españoles somos los orientales de Occidente y eso se ve enseguida en la propia cara de El Zapatero, que tiene una sonrisa rasgada como la de Fumanchú. Dicen los socialistas que no, que estas ratoneras del Plan Shin-Chan está pensadas para jóvenes y jubilados (el tiempo dictará la verdad), y ya me imagino yo a los jubilatas vendiendo sus casas de toda la vida y dándose de bastonazos por comprar uno de estos pisos enlatados en los que ir a morar sus últimos días comiendo bocadillos de sardinas. A mi padre le gustaban, además, con mantequilla. |
| Anterior |