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Correo del lector
Un pisito en Titán
Ahora que la Agencia Espacial Europea (en adelante, ESA) ha declarado zona urbanizable la saturnina luna de Titán, tengo la intención de mover los hilos pertinentes para agenciarme una parcela en aquel recóndito rincón del Universo y construirme unos pisitos con los que hacer negocios e ir a pasar mis vacaciones intergalácticas. Mis contactos en el parqué europeo me han soplado que esta es la idónea ocasión para invertir en los pingües suelos de Titán, por donde fluyen auríferas corrientes que aguardan la llegada del audaz colono para desvelarle el secreto de un ignoto tesoro. Parece ser que estos terrenos (todavía por analizar como es debido) se cotizan actualmente a la baja, pero en unos años se revalorizarán en cuanto a algún listillo especulador se le ocurra sacarse de la manga el consabido PGOU y los precios se pongan “a la altura de los anillos de Saturno”, que es la expresión lingüística que usan los saturninos de Titán para decir que los precios están por las nubes. Hay gente en este mundo nuestro que no tiene visión de futuro y no se juegan los cuatro cuartos que tienen a esto de las inversiones, pero yo estoy seguro de que el negocio de la propiedad inmobiliaria en Titán va a hacer un chollo, una manera de hacer dinero fácil, y por eso voy a invertir unos ahorrillos que están muertos de risa (espero) en la caja fuerte de cierta entidad de ahorros. La semana pasada tomó tierra en Titán (es decir, atitanó) la sonda Huygens con la intención de hacer un estudio del terreno y poner la primera piedra de un futuro complejo inmobiliario y parque empresarial. Durante la maniobra de atitanizaje todos los terrícolas pudimos observar que la superficie del satélite no era más que un suelo baldío lleno de tolmos y polvo intergaláctico, pero eso no es óbice para que en un futuro próximo pueda establecer sus reales una conocida empresa de comida basura. Por eso la ESA se ha adelantado a la NASA, que ya había puesto su mirada en Marte después de que enviaran al Arnold Schwarzenegger en aquella ridícula misión de Desafío Total disfrazado de travesti gordo, que tampoco estaba tan mal (la película, me refiero). En cualquier caso, esperemos que con Titán no ocurra lo que con la Luna, en donde los americanos plantaron una bandera para inventar una palabra (alunizaje) que ahora no sirve para nada. Y es que los americanos son como el caballo de Atila, que iba sembrando la desolación por las tierras donde pisaba.
Cristo Hernández |
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