Lectores

 

 

 

Pelota al agua olímpica

 

 

Los griegos llaman al waterpolo idatosférisi, es decir, “pelota al agua”. Como todo el mundo, salvo que algunos por estos lares prefieren el anglicismo. A uno, que entiende más de griego que de deportes acuáticos, siempre le ha parecido que la pelota al agua era un deporte de señores (y señoras) un poco vagos de cintura para abajo. Los waterpolistas (¡qué titulo más feo!) son unos individuos con unos brazos y un torso labrados en el gimnasio y unos michelines a la altura de la rabadilla que deja en entredicho su condición física. Sin embargo, observando el otro día el partido que España disputaba con Italia, empecé a entender algo de este deporte para túnidos humanos con ganas de marcar paquete (el tanguita les queda sospechosamente apretado). En primer lugar, me llamó la atención las tomas submarinas con que de vez en cuando nos obsequiaba el realizador heleno: una verdadera batalla naval (naumaquía, dirían los griegos). Porque el verdadero partido de pelota al agua se disputa de cintura para abajo, en las profundidades de la pila olímpica, como si aquello no tuviera nada que ver con lo que pasa en la superficie. Bajo el agua se disputa otro partido diferente, un partido desdoblado: el de las patadas, los jalones de bañador (ahora entiendo porque lo llevan cuatro tallas más pequeño) y alguna otra obscenidad que no voy a relatar. Por cierto, me alegró encontrar entre los españoles a mi colega de Barcelona 92, Jesús Rollán, ese delfín que lo paró todo en la olimpiada catalana, pero que ahora chupa banquillo con el entrecot subidito de grasa. Como ya dije, el verdadero partido se juega bajo el agua, por eso es que estos tritones del deporte se dejan crecer los michelines, que no son tal sino boyas que evitan naufragios indeseados. Lo que pasa bajo el agua, insisto, es más interesante que lo que acontece en la superficie, por eso voy a solicitar seriamente para Pekín 2008 que se retransmita sólo la parte submarina de los partidos de pelota al agua (lo de menos son los goles) y que le den más cancha al buzo ese de la cámara acuática. De paso, que repartan medallas al mejor paquete y al equipo más revoltoso. A ver, si de una vez por todas, ganamos algo los españoles.

 

chm00000@teleline.es

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