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Salir del zurrón
Las cosas del correr
La basca debería correr más.
Hacer ejercicio desinteresadamente, me refiero. Ha llegado el verano y con
él el tiempo de airear las grasas y tostarlas al sol, ese pedazo de carbón
candente de la gran parrilla del Universo. Ha llegado el verano y con él
el tiempo de escribir de otras cosas, mientras esperamos el enésimo
recauchutado de Fraga, las lágrimas tailandesas del Gallardón porque ha
perdido un anillo olímpico y el adiós cortés de Armstrong, que se va a
dejar ganar para acallar rumores. Ha llegado el verano y con él el tiempo
de las primeras carreras al alba, con la fresca, que no es precisamente
esa señorita de la que todos hablan mal pero a la que todos nos gustaría
conocer. Ha llegado el verano y con él el tiempo de los fondistas
madrugadores que huyen de la canícula salpicando de sudor el montón de
tierra que la Oramas derramó aquel día en el Camino de las Peras para que
los laguneros tuviéramos donde hacer footing y a ver quién saca ahora la
ropa a color. Ha llegado el verano y con él el tiempo de que la basca se
tome un poquito más en serio esto del correr, que veinte minutitos no es
nada y qué febril la mirada del colesterol y los triglicéridos, que yo
pensé siempre que era un compuesto explosivo de la misma familia que el
amonal. |
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